

Para una experiencia de compra más eficiente, te pedimos que ingreses tu código postal. De esta forma, te mostraremos exactamente qué productos podemos entregar en tu domicilio.
Añadiste este articulo a tu carrito
En Rotoplas usamos cookies para mejorar tu experiencia. Conoce nuestras políticas de cookies en nuestroAviso de privacidad
En Rotoplas usamos cookies para mejorar tu experiencia. Conoce nuestras políticas de cookies en nuestroAviso de privacidad
inicio
>
>
Uno de los indicadores empleados para determinar la calidad de vida de un espacio social es el acceso al agua potable y al saneamiento. El suministro de agua constante, se pone en riesgo a causa de un mal manejo en el tratamiento de aguas residuales, ya que si ambas afluentes de agua se mezclan, el agua potable queda contaminada. En México son claras las cifras que nos hablan sobre agua y saneamiento: sobreexplotación de acuíferos, manejo inadecuado de aguas residuales sumado a un crecimiento poblacional, sobre todo en áreas en las que ya hay escasez del recurso.
Invertir en la modernización de sistemas de riego, plantas de tratamiento y otras soluciones a nivel local o particular será un aspecto diferenciador en industrias y zonas urbanas. Tratar las aguas servidas será lo más importante que podrás hacer para asegurar el desarrollo económico y salud de todos los involucrados.
El Valle de México enfrenta una crisis hídrica cada vez más aguda, exacerbada por la dependencia del Sistema Cutzamala, así lo da a conocer el diario El Heraldo de México. Este sistema es una red de presas, túneles, y acueductos que suministra aproximadamente una cuarta parte del agua a la Ciudad de México y áreas circundantes, jugando un papel vital en el abastecimiento de agua a millones de personas.
La región sufre de una severa sobreexplotación de sus recursos hídricos. La extracción excesiva de agua de los acuíferos ha llevado a un descenso de los niveles freáticos, causando hundimientos y afectando la infraestructura. Además, la contaminación del agua y la ineficiencia en la distribución agravan la situación, limitando el acceso al agua potable para muchos habitantes.
El Sistema Cutzamala, inaugurado en los años 80, fue una respuesta a la creciente demanda de agua en la región. Compuesto por múltiples presas y una red de acueductos que atraviesan grandes distancias y altitudes, es una obra de ingeniería impresionante pero también un sistema que enfrenta desafíos constantes en términos de mantenimiento, eficiencia y sostenibilidad. Cutzamala se está quedando pequeña y necesitamos tomar acciones para contar con agua limpia y saneamiento.
El agua tratada es aquella que ha sido procesada para eliminar contaminantes, haciendo que sea segura para el medio ambiente y para su reúso. Este proceso es vital para prevenir enfermedades transmitidas por el agua y para proteger los ecosistemas. Devolver el agua sin ningún tratamiento a la tierra o al mar sólo perpetúa la contaminación de otras fuentes y agrava el problema ecológico.
En cuanto al tratamiento del agua, el Estado Mexicano aborda este tema separando las aguas residuales en municipales (generadas por la población) y no municipales (producidas por la industria y agricultura). Las aguas residuales municipales se colectan en los sistemas de alcantarillados, mientras que las no municipales se arrojan al ambiente sin ser conducidas por el alcantarillado municipal y su tratamiento es responsabilidad de quienes las producen.
Para tratar el agua residual se pueden emplear uno o varios métodos de los aquí descritos, entre otros. Todo dependerá del tipo de desechos que arrastren estas aguas negras.
El agua tratada se utiliza en una variedad de contextos, dependiendo del nivel de tratamiento que haya recibido. Algunos de estos usos incluyen:
La gestión adecuada del agua tratada es crucial para la sostenibilidad ambiental y la salud pública. Esto incluye no solo el tratamiento eficiente del agua, sino también la conservación y reutilización del agua para minimizar el desperdicio. Esto es crucial a nivel agroindustrial, pues es donde más se aprecia el desperdicio, causado por sistemas de riego arcaicos o métodos que no se adaptan a nuestra problemática ambiental.
Tratando el agua correctamente, protegemos nuestra salud y la del medio ambiente. El agua no tratada puede contener bacterias dañinas, virus e incluso químicos tóxicos que pueden causar enfermedades graves. Por otro lado, al evitar que estas “sopas tóxicas” lleguen a nuestros ríos y mares, contribuimos a mantener la biodiversidad acuática.
Esto también puede servir para ahorrar dinero. Al reciclar el agua en nuestras instalaciones (como por ejemplo en los sistemas de refrigeración), reducimos la cantidad de agua que necesitamos comprar. Además, evitamos posibles multas por incumplimiento de las normativas.
También te interesa: Importancia de tomar medidas en contra de las crisis del agua
Finalmente (y esto podría ser nuestro argumento favorito), tratando el agua demostramos responsabilidad social corporativa. En un mundo cada vez más consciente del cambio climático y la importancia de la sostenibilidad, las empresas que toman medidas proactivas para proteger el medio ambiente son vistas con buenos ojos por clientes y accionistas.
El aumento de la población y el cambio climático presentan desafíos significativos para el suministro de agua. La innovación en tecnologías de tratamiento y la sensibilización sobre la conservación del agua son esenciales para enfrentar estos desafíos. Entender la importancia de invertir en plantas de tratamiento o sistemas independientes como biodigestores puede ser lo que haga la diferencia entre empresas exitosas y aquellas destinadas al fracaso. Es hora de encontrar la solución adecuada para tu empresa.











